OFICIO DE ARTISTA
El amor madura como el vino… o se avinagra
✨ La mayor obra de arte a la que puede aspirar un artista
El amor tiene la curiosa costumbre de: no permanecer quieto.
Igual que el vino, cambia con el tiempo.
Puede ganar cuerpo, matices y profundidad, o puede perder su esencia hasta convertirse en un recuerdo agrio de lo que un día fue.
No es el calendario quien decide el resultado, sino la forma en que dos personas eligen recorrer el camino.
Cuando somos jóvenes solemos confundir el amor con el vértigo.
Todo parece intenso, urgente, imprescindible.
Sin embargo, con los años descubrimos que el verdadero lujo no consiste en vivir emociones desbordantes, sino en encontrar a alguien con quien el silencio también resulte cómodo.
Alguien que conozca nuestras luces y nuestros claroscuros, y aun así decida quedarse.
Amar durante décadas no significa conservar intacta la pasión de los veinte.
Se trata de transformarla en algo mucho más raro y valioso, como confianza, admiración y refugio.
Los artistas entienden bien esta transformación.
Ninguna obra importante nace terminada.
Se construye con capas, correcciones, paciencia y la aceptación de que incluso los errores pueden aportar belleza.
Las relaciones más sólidas funcionan de un modo parecido.
No sobreviven porque nunca haya conflictos, sino porque ambos aprenden a restaurar las grietas sin destruir el lienzo compartido.
Amador, artista y vivido, lo sabe mientras levanta una copa junto a Ama, su compañera de viaje.
No brindan por un amor perfecto.
Brindan por las tormentas que no lograron separarlos, por las risas que derrotaron a los días difíciles y por esa complicidad que solo concede el tiempo cuando ha sido bien aprovechado.
Porque amar durante décadas no significa conservar intacta la pasión de los veinte, sino transformarla en algo mucho más raro y valioso, como confianza, admiración y refugio.
Quizá esa sea la mayor obra de arte a la que puede aspirar un artista.
Un amor que, lejos de avinagrarse, adquiere el aroma de las cosas auténticas.
De esas que no necesitan llamar la atención porque han aprendido el secreto más difícil de todos que es el de envejecer sin dejar de emocionar.

