OFICIO DE ARTISTA
La inspiración no vive en Instagram
✨ La creatividad nace de la observación consciente de la vida cotidiana.
Amador sale a la calle sin ninguna intención de encontrar una idea.
Y eso, curiosamente, es lo primero que hace que las encuentre.
Mientras otros caminan con la mirada clavada en el teléfono, él se detiene al ver pasar una anciana que va a la parada del autobús.
No hace nada extraordinario.
Simplemente camina despacio.
Agarra fuerte su bolso y tiene una expresión que parece contener una conversación entera.
Amador la observa.
Después, mira una nube que se deshace lentamente sobre los tejados o una bandada de pájaros
Más tarde, una bolsa de plástico atrapada en una esquina comienza a moverse con el viento.
Avanza, retrocede, vuelve a levantarse.
Durante unos segundos parece tener voluntad propia.
Amador sonríe.
Ahí está.
No sabe todavía qué es, pero ahí está.
La inspiración no siempre llega con trompetas, musas griegas y una luz celestial entrando por la ventana del estudio.
A veces, llega en forma de bolsa de supermercado.
Mientras tanto, la gente que hay en el banco de al lado está ensimismada haciendo scroll.
Otro vídeo.
Otra fotografía.
Otro artista.
Otra exposición.
Otra paleta de colores.
Otra obra que alguien ha hecho y que, durante treinta segundos, parece urgentísimo que nosotros también hagamos.
Y después otra.
Y otra.
Y otra.
Hasta que el cerebro termina convertido en una sala de exposiciones donde todo está colgado y nada se mira realmente.
Está en aprender a mirar mejor.
Ese es uno de los grandes problemas de vivir permanentemente conectados: vemos muchísimo, pero observamos muy poco.
Y para un artista hay una diferencia enorme.
Ver es registrar.
Observar es involucrarse.
Cuando observas de verdad, empiezas a descubrir cosas que estaban ahí antes de que tú llegaras.
- La manera en que una persona camina cuando está preocupada.
- La sombra de una persiana sobre una pared a las cinco de la tarde.
- El color que adquiere una fachada después de la lluvia.
- Dos desconocidos que conversan sin mirarse.
- Una silla abandonada junto a un contenedor.
- El gesto de alguien que acaba de recibir una mala noticia.
La vida cotidiana está llena de material artístico.
- El problema es que hemos desarrollado una preocupante habilidad para pasar por encima de ella.
- El artista necesita recuperar algo que parece infantil y. simplemente, es la capacidad de mirar las cosas como si fueran nuevas.
- Una mancha en una pared puede convertirse en una composición.
- Un rostro puede despertar una historia.
- Una conversación escuchada accidentalmente puede contener un personaje.
- Un árbol puede enseñarte una estructura.
- Una tormenta puede enseñarte una paleta.
- Y una bolsa movida por el viento puede recordarte que hasta lo insignificante tiene movimiento, ritmo y presencia cuando alguien decide prestarle atención.
Por eso, la creatividad no consiste únicamente en tener ideas.
Consiste en estar disponible para que las ideas puedan encontrarte.
Instagram puede mostrarte miles de imágenes.
Pero, ninguna pantalla puede obligarte a sentir curiosidad por la sombra que acaba de aparecer en el suelo.
Ahí está la diferencia.
La inspiración no necesita más contenido.
Necesita más atención.
Amador guarda el teléfono en el bolsillo.
La anciana sigue esperando el autobús.
La nube ya ha desaparecido.
La bolsa, finalmente, consigue escapar de la esquina y sale rodando calle abajo.
Amador continúa caminando.
Quizá mañana pinte algo relacionado con todo aquello.
O quizá no.
Tampoco importa demasiado.
Porque ya ha hecho algo fundamental para cualquier artista: ha estado presente.
Y eso, en una época en la que todo el mundo quiere enseñarnos qué mirar, empieza a ser casi un acto de rebeldía.
La creatividad no está en mirar más. Está en aprender a mirar mejor.

